Las ardillas son con mucho mis animales favoritos. Desagraciadamente, ellos no les caigo bien: siempre corren cuando estoy cercano. Pero hoy había una excepción. Estaba regresando a los dormitorios cuando le vi a una ardilla se comía helado que alguien se había caído. No le importaba nada lo que hiciera. Se acerqué y miré fijado al animal. Estuve menos que dos pies de la ardilla pero se quedó. No pude resistir: saqué mi cámara de la mochila y saqué unas fotografías.
Una mujer me vio de una distancia y me miró muy extraño. Estoy seguro que pensó: “Qué extraño ese hombre.” Pero, cuando pasó la ardilla ella también se paró y se sentó para verla. Sacó una foto también. Por momentos así vivo en Middlebury.
Escribe un comentario